Cuando las parejas separadas construyen nuevas familias se encuentran costumbres, historias, creencias y modos de hacer las cosas diferentes. Por esta razón es importante tener en cuenta muchos aspectos, al tiempo que implementar algunas acciones.
CONVERSE con su pareja actual de manera franca y abierta sobre los aspectos correspondientes a las responsabilidades con sus hijos.
COMUNÍQUE su decisión a su expareja para que ésta se entere y pueda ayudar al niño a expresar sus sentimientos y dudas.
DETERMINEN mutuamente cuáles son las prioridades de su hijo y la forma como van a funcionar, y ajusten las rutinas que se han tenido hasta ahora a la nueva dinámica familiar.
DELE TIEMPO al niño para que se adapte a los cambios. No lo presione para que acepte todas las implicaciones que conlleva tener un nuevo hogar.
PERMÍTALE DISENTIR y opinar sobre lo que esta sucediendo. Acepte sus críticas siempre y cuando lo haga de manera respetuosa.
DÉ ESPACIO para conversar sobre la realidad que el niño vive con el padre custodio: sus hábitos, sus gustos o preferencias.
PROPONGA PASATIEMPOS cortos en los que puedan compartir tiempo y conocerse.
DE AUTONOMIA A SU NUEVA PAREJA PARA ACTUAR. Obrar de manera espontánea y no tan enmarcada en unos patrones, le da confianza a esta persona para interactuar a su propio ritmo con sus hijos.
FOMENTE LAS BUENAS RELACIONES. Genere vínculos entre los hermanastros y padrastros o madrastras sin presión, pero generando espacio y oportunidades para encuentros amables.
RECUERDE que si usted es lo suficientemente abierto y honesto con sus hijos, éstos entenderán que una nueva persona en su vida puede significar otra oportunidad para usted. Si ellos perciben que el padre se siente bien y su pareja es respetuosa con ellos, entenderán, aunque tarde un poco, que es una persona que está dispuesta a ayudarlos.
Por: María Elena López
Sicología, Niños, Pareja